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| CED. 168147 S.S.A. 31600 |
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| Cada hora mueren siete mexicanos por un infarto |
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Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en nuestro país. Las investigaciones recientes atribuyen el aumento de estos padecimientos al estilo de vida adquirido por la sociedad contemporánea, donde el tabaquismo, los hábitos alimenticios inadecuados, y el excesivo estrés e inactividad física, se hacen presentes dando lugar a alteraciones en la salud del individuo, como son los casos de hipertensión e hipercolesterolemia. Todos estos factores de riesgo deterioran día con día uno de los órganos más importantes para la vida del ser humano: el corazón, dando lugar al infarto, condición frecuente en nuestro país, que reporta aproximadamente 134,000 eventos por año. De acuerdo con estadísticas, la mayoría de las personas que mueren por infarto, nunca llegan a recibir atención hospitalaria ¿la razón? Es muy probable que no tuvieran conocimiento de su enfermedad. El principal problema de los factores de riesgo que desencadenan un infarto del corazón es la ausencia de síntomas, tal es el caso de la hipertensión arterial leve, la elevación del colesterol y la diabetes, conjunto de padecimientos que refieren poca sintomatología, problema que aunado a la falta de una cultura del corazón y al desinterés por llevar una vida sana o someterse a un chequeo médico periódico, constituyen los motivos principales que originan la epidemia de enfermedad cardiovascular. Por ello es de vital importancia tomar conciencia sobre los factores de riesgo cardiaco, los cuales se citan a continuación. Tabaquismo. Una amenaza para el organismo, puesto que el bióxido de carbono toma el lugar del oxígeno transportado dentro de la sangre, favoreciendo el depósito de colesterol en la pared de las arterias. Por si fuera poco, la nicotina acelera el ritmo del corazón, aumenta la presión arterial, hace bajar el llamado colesterol "bueno" y la formación de coágulos. Como consecuencia de todo esto, las arterias pueden llegar a obstruirse, lo cual aumenta el riesgo de infarto cardiaco, muerte súbita o infarto cerebral. Además, el daño ocasionado por el tabaquismo aún después de muchos años es poco reversible. Sedentarismo. Un grave problema en nuestros días, pues gracias a los avances tecnológicos casi todo el trabajo es intelectual, requiriéndose de un mínimo esfuerzo físico. Llevar una vida sedentaria reduce la capacidad cardiopulmonar para hacer frente al ejercicio físico y aún en las acciones esenciales demandas en la vida cotidiana, como subir escaleras o hacer una carrera intempestiva. Hábitos alimenticios. La vida activa ha provocado que la alimentación sea más práctica que nutritiva. Alimentos enlatados, comida rápida, bebidas gaseosas, entre otros, ocasionan que el cuerpo reciba pocos nutrientes y muchas calorías que dan como resultado inexorable problemas como la obesidad o niveles elevados de colesterol. Colesterol elevado. El colesterol elevado o hipercolesterolemia es otro de los factores predisponentes para el desarrollo de infarto. El colesterol es un compuesto graso que produce el hígado, su función principal es tomar parte de las membranas de las células de todo el cuerpo y servir de precursor para algunas hormonas. Para llegar a las células, el colesterol se desplaza por el torrente sanguíneo en forma de complejos llamados lipoproteínas. Cuando esta sustancia se presenta en exceso penetra en las paredes de las arterias formando placas que reducen su capacidad de flujo, acción que llega a provocar en un momento dado una circulación inadecuada de sangre a órganos importantes como el cerebro y el corazón. La irrigación insuficiente propicia dolor, también llamado angina de pecho y en el peor de los casos ocasiona un infarto del corazón. Existen tres tipos de colesterol: uno de ellos es el denominado colesterol total, que incluye todas las formas de colesterol en la sangre; otra clase es conocida como colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol malo, que por su pequeño tamaño penetra en las paredes arteriales, donde sufre oxidación y es acumulado. La tercera clase es el colesterol de alta densidad (HDL) o bueno, cuya función principal es ser precursor de las hormonas esteroideas necesarias para el organismo, además de disminuir las concentraciones de colesterol malo en las arterias. Hipertensión. Es la elevación de las cifras normales de presión arterial, determinada en gran medida por el aumento a la resistencia vascular de la circulación de la sangre y por el aumento del volumen sanguíneo circulante. Se estima que un 40 por ciento de la población mayor de 40 años padece hipertensión, y cada vez es más frecuente en la población joven como consecuencia del intenso ritmo de vida que practica. De igual manera, factores como edad, herencia, tabaquismo, ingesta o sensibilidad a sal, obesidad, estrés y vida sedentaria favorecen el aumento de la presión arterial. La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg), tomando dos valores para evaluar la fuerza ejercida por el corazón sobre las paredes de las arterias, al expulsar la sangre hacia el resto del cuerpo. La primera cifra o presión sistólica es la alta y no debe rebasar 140 mmHg; en tanto que la cifra menor indica la presión diastólica y no debe superar los 90 mmHg. Este padecimiento no manifiesta síntomas, por este motivo sólo un 50 por ciento de los casos es diagnosticado y la mitad de ellos recibe tratamiento. Diabetes. Es una alteración del metabolismo de los carbohidratos que se caracteriza por hiperglucemia, que es un aumento en los niveles de glucosa o azúcar en la sangre, el cual resulta de un efecto reducido de la insulina sobre los tejidos, favoreciendo un aumento de glucosa en el torrente sanguíneo, dando lugar a numerosas consecuencias en las arterias, ojos, riñones y corazón. Cabe señalar que la diabetes es uno de los principales factores de riesgo para el infarto al miocardio. Tratamientos farmacológicos. Hace aproximadamente diez años un grupo de científicos norteamericanos fue reconocido con el Premio Nobel de Medicina por el desarrollo de las estatinas, un grupo de fármacos que han logrado reducir la tasa de mortalidad en más del 40 por ciento durante cinco años entre los sobrevivientes de ataques cardiacos. Dentro de la gama de estos productos destaca atorvastatina, cuyo mecanismo de acción se dirige directamente al hígado para limitar la producción de colesterol. Esta alternativa es considerada por los expertos como una de las opciones terapéuticas de mayor potencia y eficacia para el control de los niveles de colesterol requeridos en cada caso para el paciente. El uso racional de medicamentos para prevenir el colesterol, apoyado con una dieta baja en grasas, reduce el riesgo de infarto cardiaco de manera significativa. De la misma forma el tratamiento para la hipertensión incluye la modificación del estilo de vida, disminución de la ingesta de sal y grasas, ejercicio, disminución de peso, suspensión de tabaquismo (en su caso) y el control farmacológico. Respecto a esto último, existen alrededor de siete grupos de fármacos antihipertensivos tales como betabloqueadores, diuréticos, calcioantagonistas, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, bloqueadores alfa, entre muchos otros. Un ejemplo es la amlodipina, perteneciente al grupo de las dihidropiridinas que brindan además de un adecuado control de la presión, otras importantes bondades al paciente, como prevenir la oxidación del colesterol y los fosfolípidos en las lesiones aterosclerosas. La amlodipino es el fármaco más prescrito en el mundo para este tipo de padecimiento. Es altamente metabolizado por el hígado y no genera efectos secundarios frecuentes, ocasionados con otras alternativas utilizadas, como es el caso de la afección renal o bien otro tipo de molestias relacionados con problemas de taquicardia o dolores de cabeza. ¿Sabía usted que? Diversos estudios establecen que el 70 por ciento de los infartos conjugan problemas relacionados con colesterol elevado, presión alta y tabaquismo, aumentando con estos factores 16 veces la posibilidad de sufrir un evento cardiovascular. Este tipo de padecimientos puede ser totalmente prevenibles a pesar de los factores de riesgo no modificables, como son la herencia, la edad y el género. La población masculina refiere mayor predisposición para presentar eventos de origen cardiovascular, a diferencia del sector femenino quien por su acción hormonal se encuentra protegido hasta la menopausia, cuando el organismo sufre cambios importantes, incrementándose en esa etapa la posibilidad de sufrir un problema cardiaco. Los factores de riesgo modificables, incluyen adoptar cambios en el estilo de vida, reducción de peso, dejar de fumar y hacer uso racional de los medicamentos más eficaces disponibles. Esfuerzos en materia de prevención A fin de promover la prevención de enfermedades cardiovasculares, Pfizer, S.A. de C.V., en conjunto con la Secretaría de Salud del Estado de Jalisco y la Sociedad Mexicana de Cardiología, dieron inicio a la Campaña de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares, con el Programa de Unidades Diagnóstico Móvil, uno de los proyectos de medicina preventiva mas importantes en la región. Este programa se hará extensivo a las ciudades de Monterrey y el Distrito Federal con la expectativa de convertirse en un proyecto de salud nacional. La campaña tiene como propósito detectar los factores de riesgo predominantes en la población, obteniendo de esta forma datos epidemiológicos representativos en grupos de edades diferentes que contribuyan en la detección oportuna de hipercolesterolemia, hiperglicemia, hipertensión arterial y obesidad, considerados como factores de riesgo ya establecidos para el desarrollo de enfermedad arterial coronaria. El proyecto de Unidades de Diagnóstico Móvil abarcará diferentes puntos geográficos de la ciudad, ofreciendo exámenes gratuitos de colesterol, detección de hipertensión y diabetes a la comunidad en general, con un equipo de tecnología de punta y atendido por un cuerpo de profesionales médicos capacitados para la realización de pruebas de diagnóstico rodeadas de un ambiente de higiene y seguridad. La cruzada de detección se establecerá a través de un calendario de fechas y lugares en los cuales tendrán cita las Unidades de Diagnóstico Móvil. Se tiene programado ofrecer un número limitado de detecciones al día que se distribuirán por medio de fichas con el propósito de ofrecer un mejor servicio a la población. Al final de la prueba los pacientes recibirán sus resultados y serán canalizados a su médico tratante en los casos que así lo requieran. |
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| Dr. Jesús Tobías Mahbub -Cardiología General y Medicina Interna- |