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Cada hora mueren siete mexicanos por un infarto




Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en nuestro país. Las investigaciones
recientes atribuyen el aumento de estos padecimientos al estilo de vida adquirido por la sociedad
contemporánea, donde el tabaquismo, los hábitos alimenticios inadecuados, y el excesivo estrés e inactividad
física, se hacen presentes dando lugar a alteraciones en la salud del individuo, como son los casos de
hipertensión e hipercolesterolemia. Todos estos factores de riesgo deterioran día con día uno de los órganos
más importantes para la vida del ser humano: el corazón, dando lugar al infarto, condición frecuente en
nuestro país, que reporta aproximadamente 134,000 eventos por año.

De acuerdo con estadísticas, la mayoría de las personas que mueren por infarto, nunca llegan a recibir
atención hospitalaria ¿la razón? Es muy probable que no tuvieran conocimiento de su enfermedad.

El principal problema de los factores de riesgo que desencadenan un infarto del corazón es la ausencia de
síntomas, tal es el caso de la hipertensión arterial leve, la elevación del colesterol y la diabetes, conjunto de
padecimientos que refieren poca sintomatología, problema que aunado a la falta de una cultura del corazón y
al desinterés por llevar una vida sana o someterse a un chequeo médico periódico, constituyen los motivos
principales que originan la epidemia de enfermedad cardiovascular. Por ello es de vital importancia tomar
conciencia sobre los factores de riesgo cardiaco, los cuales se citan a continuación.

Tabaquismo. Una amenaza para el organismo, puesto que el bióxido de carbono toma el lugar del oxígeno
transportado dentro de la sangre, favoreciendo el depósito de colesterol en la pared de las arterias. Por si
fuera poco, la nicotina acelera el ritmo del corazón, aumenta la presión arterial, hace bajar el llamado
colesterol "bueno" y la formación de coágulos. Como consecuencia de todo esto, las arterias pueden llegar a
obstruirse, lo cual aumenta el riesgo de infarto cardiaco, muerte súbita o infarto cerebral. Además, el daño
ocasionado por el tabaquismo aún después de muchos años es poco reversible.

Sedentarismo. Un grave problema en nuestros días, pues gracias a los avances tecnológicos casi todo el
trabajo es intelectual, requiriéndose de un mínimo esfuerzo físico. Llevar una vida sedentaria reduce la
capacidad cardiopulmonar para hacer frente al ejercicio físico y aún en las acciones esenciales demandas en
la vida cotidiana, como subir escaleras o hacer una carrera intempestiva.

Hábitos alimenticios. La vida activa ha provocado que la alimentación sea más práctica que nutritiva. Alimentos
enlatados, comida rápida, bebidas gaseosas, entre otros, ocasionan que el cuerpo reciba pocos nutrientes y
muchas calorías que dan como resultado inexorable problemas como la obesidad o niveles elevados de
colesterol.

Colesterol elevado. El colesterol elevado o hipercolesterolemia es otro de los factores predisponentes para el
desarrollo de infarto. El colesterol es un compuesto graso que produce el hígado, su función principal es tomar
parte de las membranas de las células de todo el cuerpo y servir de precursor para algunas hormonas. Para
llegar a las células, el colesterol se desplaza por el torrente sanguíneo en forma de complejos llamados
lipoproteínas.

Cuando esta sustancia se presenta en exceso penetra en las paredes de las arterias formando placas que
reducen su capacidad de flujo, acción que llega a provocar en un momento dado una circulación inadecuada
de sangre a órganos importantes como el cerebro y el corazón. La irrigación insuficiente propicia dolor,
también llamado angina de pecho y en el peor de los casos ocasiona un infarto del corazón.

Existen tres tipos de colesterol: uno de ellos es el denominado colesterol total, que incluye todas las formas de
colesterol en la sangre; otra clase es conocida como colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol malo, que
por su pequeño tamaño penetra en las paredes arteriales, donde sufre oxidación y es acumulado. La tercera
clase es el colesterol de alta densidad (HDL) o bueno, cuya función principal es ser precursor de las hormonas
esteroideas necesarias para el organismo, además de disminuir las concentraciones de colesterol malo en las
arterias.

Hipertensión. Es la elevación de las cifras normales de presión arterial, determinada en gran medida por el
aumento a la resistencia vascular de la circulación de la sangre y por el aumento del volumen sanguíneo
circulante.

Se estima que un 40 por ciento de la población mayor de 40 años padece hipertensión, y cada vez es más
frecuente en la población joven como consecuencia del intenso ritmo de vida que practica. De igual manera,
factores como edad, herencia, tabaquismo, ingesta o sensibilidad a sal, obesidad, estrés y vida sedentaria
favorecen el aumento de la presión arterial.

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg), tomando dos valores para evaluar la fuerza
ejercida por el corazón sobre las paredes de las arterias, al expulsar la sangre hacia el resto del cuerpo. La
primera cifra o presión sistólica es la alta y no debe rebasar 140 mmHg; en tanto que la cifra menor indica la
presión diastólica y no debe superar los 90 mmHg.

Este padecimiento no manifiesta síntomas, por este motivo sólo un 50 por ciento de los casos es diagnosticado
y la mitad de ellos recibe tratamiento.

Diabetes. Es una alteración del metabolismo de los carbohidratos que se caracteriza por hiperglucemia, que es
un aumento en los niveles de glucosa o azúcar en la sangre, el cual resulta de un efecto reducido de la
insulina sobre los tejidos, favoreciendo un aumento de glucosa en el torrente sanguíneo, dando lugar a
numerosas consecuencias en las arterias, ojos, riñones y corazón. Cabe señalar que la diabetes es uno de los
principales factores de riesgo para el infarto al miocardio.

Tratamientos farmacológicos. Hace aproximadamente diez años un grupo de científicos norteamericanos fue
reconocido con el Premio Nobel de Medicina por el desarrollo de las estatinas, un grupo de fármacos que han
logrado reducir la tasa de mortalidad en más del 40 por ciento durante cinco años entre los sobrevivientes de
ataques cardiacos.

Dentro de la gama de estos productos destaca atorvastatina, cuyo mecanismo de acción se dirige
directamente al hígado para limitar la producción de colesterol. Esta alternativa es considerada por los
expertos como una de las opciones terapéuticas de mayor potencia y eficacia para el control de los niveles de
colesterol requeridos en cada caso para el paciente. El uso racional de medicamentos para prevenir el
colesterol, apoyado con una dieta baja en grasas, reduce el riesgo de infarto cardiaco de manera significativa.

De la misma forma el tratamiento para la hipertensión incluye la modificación del estilo de vida, disminución de
la ingesta de sal y grasas, ejercicio, disminución de peso, suspensión de tabaquismo (en su caso) y el control
farmacológico. Respecto a esto último, existen alrededor de siete grupos de fármacos antihipertensivos tales
como betabloqueadores, diuréticos, calcioantagonistas, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina,
bloqueadores alfa, entre muchos otros. Un ejemplo es la amlodipina, perteneciente al grupo de las
dihidropiridinas que brindan además de un adecuado control de la presión, otras importantes bondades al
paciente, como prevenir la oxidación del colesterol y los fosfolípidos en las lesiones aterosclerosas.

La amlodipino es el fármaco más prescrito en el mundo para este tipo de padecimiento. Es altamente
metabolizado por el hígado y no genera efectos secundarios frecuentes, ocasionados con otras alternativas
utilizadas, como es el caso de la afección renal o bien otro tipo de molestias relacionados con problemas de
taquicardia o dolores de cabeza.

¿Sabía usted que?

Diversos estudios establecen que el 70 por ciento de los infartos conjugan problemas relacionados con
colesterol elevado, presión alta y tabaquismo, aumentando con estos factores 16 veces la posibilidad de sufrir
un evento cardiovascular. Este tipo de padecimientos puede ser totalmente prevenibles a pesar de los factores
de riesgo no modificables, como son la herencia, la edad y el género.

La población masculina refiere mayor predisposición para presentar eventos de origen cardiovascular, a
diferencia del sector femenino quien por su acción hormonal se encuentra protegido hasta la menopausia,
cuando el organismo sufre cambios importantes, incrementándose en esa etapa la posibilidad de sufrir un
problema cardiaco. Los factores de riesgo modificables, incluyen adoptar cambios en el estilo de vida,
reducción de peso, dejar de fumar y hacer uso racional de los medicamentos más eficaces disponibles.


Esfuerzos en materia de prevención

A fin de promover la prevención de enfermedades cardiovasculares, Pfizer, S.A. de C.V., en conjunto con la
Secretaría de Salud del Estado de Jalisco y la Sociedad Mexicana de Cardiología, dieron inicio a la Campaña
de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares, con el Programa de Unidades Diagnóstico Móvil, uno de
los proyectos de medicina preventiva mas importantes en la región. Este programa se hará extensivo a las
ciudades de Monterrey y el Distrito Federal con la expectativa de convertirse en un proyecto de salud nacional.

La campaña tiene como propósito detectar los factores de riesgo predominantes en la población, obteniendo
de esta forma datos epidemiológicos representativos en grupos de edades diferentes que contribuyan en la
detección oportuna de hipercolesterolemia, hiperglicemia, hipertensión arterial y obesidad, considerados como
factores de riesgo ya establecidos para el desarrollo de enfermedad arterial coronaria.

El proyecto de Unidades de Diagnóstico Móvil abarcará diferentes puntos geográficos de la ciudad, ofreciendo
exámenes gratuitos de colesterol, detección de hipertensión y diabetes a la comunidad en general, con un
equipo de tecnología de punta y atendido por un cuerpo de profesionales médicos capacitados para la
realización de pruebas de diagnóstico rodeadas de un ambiente de higiene y seguridad.

La cruzada de detección se establecerá a través de un calendario de fechas y lugares en los cuales tendrán
cita las Unidades de Diagnóstico Móvil. Se tiene programado ofrecer un número limitado de detecciones al día
que se distribuirán por medio de fichas con el propósito de ofrecer un mejor servicio a la población. Al final de
la prueba los pacientes recibirán sus resultados y serán canalizados a su médico tratante en los casos que así
lo requieran.
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Para mayor información y citas:

Teléfonos: (844) 415-3294 y (844) 415-1091
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Dr. Jesús Tobías Mahbub
-Cardiología General y Medicina Interna-